En el
funcionamiento humano existen tres aspectos psicológicos principales:
pensamientos, sentimientos y conductas. Estos tres aspectos están
interrelacionados y el pensamiento cobra especial importancia, Siento según
Pienso. De este modo, las creencias determinan tanto la forma de interpretar
las situaciones que vivimos como la emoción que surge inmediatamente después,
la forma de sentirnos. Si aprendemos a cambiar aquellas creencias erróneas o
pensamientos negativos que en definitiva nos generan un conjunto de emociones
indeseables (tristeza, culpa, ansiedad…) conseguiremos generar un cambio en el
propio plano emocional más deseable.
Por
ejemplo, si después de un pequeño fracaso en una tarea, piensas: "soy un
inútil, todo me sale mal; no vale la pena ni intentarlo", tus emociones y
tu conducta serán muy diferentes que si piensas: "bueno, he fracasado en
esto, pero eso no me convierte en un inútil, solo en un ser humano que comete
errores, como todos los demás; veré lo que puedo hacer para arreglarlo".
En el primer caso, no es de extrañar que aparezcan sentimientos de depresión y
que tu comportamiento sea de abandono, mientras que en el segundo, puedes
sentir preocupación o cierta tristeza, pero estas emociones no serán lo
bastante intensas e incapacitantes como para
impedirte solucionar el problema, seguir adelante y aprender cómo hacerlo mejor
la próxima vez.
Por
tanto, el planteamiento inicial del proceso terapéutico, será generar un nuevo
aprendizaje en el plano mental, aprender a manejar aquellos pensamientos
(negativos, distorsionados, etc.) que generan interferencia en nuestra forma de
sentir o actuar. No obstante y como ocurre cada vez que empezamos a realizar
algo por primera vez, necesitaremos un periodo de adaptación y repetición de lo
aprendido, ya que esta constancia hará consolidar el conocimiento y por tanto
experimentar los efectos deseados, en nuestro caso, nos referimos tanto a las
técnicas de control de pensamiento, como las de control conductual que se
aprenden en las sesiones de orientación psicológica.
Éste
es el método de trabajo seguido por los y las profesionales que forman el
equipo, modelo psicológico denominado “Cognitivo-Conductual” (control del
pensamiento y la conducta) que produce las mayores tasas de eficacia en la solución
de los problemas psicológicos, según estudios recientes.