Suele observarse en el niño o la niña que parece que está triste o se
queja de estar triste, llora fácilmente, se siente solo/a, desesperanzado/a o
pesimista. También suelen ir asociadas otras conductas como el mal humor, la
irritabilidad e ideación autodespectiva
El temor es
persistente, excesivo e irracional, y está desencadenado por la presencia o
anticipación de un objeto o situación concretos (ascensores, alturas, visión de
sangre, arañas,…etc.).
La
presencia del estímulo fóbico provoca casi siempre una respuesta inmediata de
ansiedad. En los/as niños/as la ansiedad puede traducirse en llanto,
berrinches, inhibición o abrazos.
La
persona reconoce que este miedo es excesivo e irracional. En los/as niños/as
este reconocimiento puede faltar.
·
Trastornos por déficit de atención con hiperactividad.
Estos/as niños/as se comportan de forma muy impulsiva y actúan
antes de pensar, lo que puede conducir tanto a conflictos sociales como a
fracaso escolar.
Experimentan dificultades para concentrarse en una sola actividad
y a menudo pasan de una tarea a otra de forma errática, sin terminar los
proyectos que empiezan.
Parecen tener un nivel de energía extraordinariamente elevado y
una actividad emprendedora de una intensidad notable y a veces sorprendente.
Socialmente se hacen notar mucho y exigen atención, sensaciones y
gratificación.
En los niños o niñas
se da un comportamiento en el que se violan los derechos básicos de otras
personas o normas sociales importantes propias de la edad. Las conductas que se
pueden producir son: agresión a personas y animales, destrucción de la
propiedad, fraudulencia o robo y violaciones graves de normas (por ejemplo,
permaneciendo fuera de casa toda la noche.).
·
Conducta oposicionista y desobediente.
Los rasgos
esenciales del trastorno oposicionista incluyen desobediencia y negativismo y
oposición provocadora a figuras de autoridad. Por lo general, esa oposición se
manifiesta en forma de rabietas, violación de reglas menores, postergación o
resistencia pasiva a la autoridad. Los destinatarios fundamentales de la
actitud oposicionista del joven son sus padres y profesores. Aunque este
problema puede aparecer ya a los tres años, comienza más comúnmente a finales
de la niñez o en la adolescencia.
Los rasgos
esenciales del trastorno oposicionista incluyen desobediencia y negativismo y
oposición provocadora a figuras de autoridad. Por lo general, esa oposición se
manifiesta en forma de rabietas, violación de reglas menores, postergación o
resistencia pasiva a la autoridad. Los destinatarios fundamentales de la
actitud oposicionista del joven son sus padres y profesores. Aunque este
problema puede aparecer ya a los tres años, comienza más comúnmente a finales
de la niñez o en la adolescencia.
A veces se dice de
manera inapropiada que los oposicionistas son niños/as con trastorno de
conducta, porque las rabietas, la violación de reglas y la conducta
oposicionista son comunes a ambas categorías diagnósticas. Sin embargo, a
diferencia de los/as niños/as con trastorno de conducta, el comportamiento de
un/a niño/a oposicionista no resulta en la violación de los derechos básicos de
otros o la ruptura de normas importantes de la sociedad en general. Aunque
los/as oposicionistas pueden ser desobedientes y discutidores, por lo general
su conducta no incluye mentiras, novillos, robo, agresión o vandalismo
persistentes.
Los problemas
escolares tienden a ser bastante generalizados y suelen abarcar problemas de
aprendizaje y rendimiento, problemas de atención y comportamiento e
irregularidades, en las relaciones con los profesores y los compañeros de
clase.
El niño o niña
presenta conductas como la vergüenza, el retraimiento y las conductas solitarias.
Normalmente, se refieren a ellos/as como niños/as tímidos.
·
Trastornos de la ingestión y de la conducta alimentaria
de la infancia.
o Pica:
El niño o la niña
ingieren con frecuencia sustancias no nutritivas. Esta ingestión de sustancias
no nutritivas es inapropiada para el nivel de desarrollo.
o Trastorno de rumiación:
Se producen
regurgitaciones y nuevas masticaciones repetidas de los alimentos. Esta
conducta no aparece exclusivamente en el transcurso de una anorexia nerviosa o
de una bulimia nerviosa.
o Trastorno de la ingestión alimentaria de
la infancia o la niñez:
Hay una alteración
de la alimentación manifestada por una dificultad persistente para comer
adecuadamente, con incapacidad significativa para aumentar de peso o con
pérdidas significativas de peso. Esta alteración no se debe a una enfermedad
gastrointestinal ni a otra enfermedad médica asociada. Esta alteración tiene
inicio antes de los seis años de edad.
·
Trastornos de la eliminación.
o Encopresis (evacuación de heces en lugares inadecuados):
La encopresis funcional ha sido definida como el paso de
materia fecal a las ropas o a cualquier terreno generalmente inaceptable, en
ausencia de patología orgánica, y una vez cumplidos los 4 años de edad.
Se debe considerar
como encopresis cuando la emisión fecal se ha
producido por lo menos una vez al mes durante un mínimo de 3 meses después de
los 4 años de edad.
Son varios los tipos
de encopresis que no se consideran “funcionales”.
Tales tipos pueden ser el resultado de factores dietéticos reacciones alérgicas
a alimentos y otras sustancias, infecciones, enfermedades o anormalidades
anatómicas y/o fisiológicas.
Es importante
diferenciar los/as niños/as que retienen porque experimentan miedo a defecar
(una fobia a la defecación) de aquellos/as que manifiestan un “síndrome de
rechazo al orinal”.
o Enuresis (emisión repetida de orina en la cama o en los vestidos):
La enuresis es un
problema relativamente frecuente en los/as niños/as. Se manifiesta de dos
formas: incontinencia diurna e incontinencia nocturna. Casi el 20% de todos/as
los/as niños/as mojan su cama con suficiente frecuencia para ser considerados enuréticos.
La característica
central del trastorno de ansiedad por separación consiste en una ansiedad
excesiva, que supera a lo esperado para el nivel de desarrollo del niño o de la
niña, y que está relacionada con la separación de las personas a las que se
encuentra afectivamente ligado/a. Cuando
la separación tiene lugar, el/a niño/a puede experimentar una ansiedad próxima
al pánico.
Se produce una incapacidad persistente
del niño o de la niña para hablar en situaciones sociales específicas. Esta
alteración interfiere en el rendimiento escolar y/o a la comunicación social.